Redes

La aparición de internet

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Entrevista para la TV Pública. “Todo tiene un por qué” con la conducción de Juan Di Natale.
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La historia de la red de redes es más larga y compleja de lo que suele pensarse. Hoy en Todo Tiene un Porqué repasamos origen, presente y futuro del dispositivo técnico que revolucionó la cultura, la comunicación, la economía e infinitos aspectos de nuestra vida cotidiana.

Orígenes de Internet en Argentina: Segunda Parte. Un testimonio de Julián Dunayevich, Nicolas Baumgarten y Mauricio Fernández

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Presentado en CLEI 2014, Montevideo, URUGUAY
Abstract

Abstract—  En este artículo, Julián Dunayevich, Nicolás Baumgarten y Mauricio Fernández relatan los eventos que ocurrieron durante la segunda etapa de desarrollo de las redes académicas en Argentina. Después de que la Universidad de buenos Aires creó el Centro de Comunicación Científica Julián, Nicolás y Mauricio continuaron su trabajo en el Ministerio de Educación. Allí, ayudaron a construir la RIU, la Red de Interconexión Universitaria, un sistema académico nacional que conecta a todas las universidades entre sí y con Internet.

Abstract— In this article, Julián Dunayevich, Nicolás Baumgarten and Mauricio Fernández chronicle the events that occurred during the second stage of development of academic networks in Argentina. After the University of Buenos Aires created the Center for Scientific Communication Julián, Nicolás and Mauricio continued their work with the Ministry of Education. There, they helped to build RIU, the Network for University Inter-Connection, a nationwide academic system that connects all universities with each other and to the Internet.
Keywords-component; Internet; History; Computer Networks; Computer Science; Government; Latin America; Argentina 
 

Cuerpo / Desarrollo
  1.  Introducción

El presente trabajo forma parte de una serie que tiene como objetivo testimoniar los orígenes y el desarrollo de las redes teleinformáticas en Argentina, a través de sus principales protagonistas. En el primer testimonio, presentado en el II SHIALC, Julián Dunayevich dio cuenta de su activa participación en los primeros años de este proceso. A partir de su trabajo en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, estuvo involucrado en los más importantes debates y proyectos relacionados con el área desde 1985 a la actualidad. Se incorporarom para esta segunda parte Nicolás Baumgarten y Mauricio Fernández, como protagonistas del proceso observado.

Luego de un primer período, en que los esfuerzos para construir una red académica se apoyaron en el Departamento de Computación (DC) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el grupo pionero precisaba de un sustento institucional y de infraestructura de mayor envergadura. Los testimoniantes dan cuenta en este trabajo de la evolución de un proceso que había comenzado en el contexto de una democracia nueva, y debía atravesar ahora los tiempos nuevos de la triste década de los noventa, signada por el afán privatizador de Menem, presidente de la República Argentina que tuvo como bandera la desindustrialización y el neoliberalismo. Los esfuerzos voluntaristas que impulsaron a la Red Académica Nacional (RAN)[1] no eran suficientes para motorizar un servicio que crecía velozmente. Se trabajó durante un año en el armado de un proyecto junto a la Fundación Antorchas[2], para que luego termine en otras manos. Otros actores como la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación y Cancillería querían jugar un rol protagónico en este nuevo campo, y tenían razones para hacerlo, mientras que a nivel latinoamericano y en escala mundial, con organismos muy activos como la OEA[3] y la NSF[4], se producían avances muy significativos. El grupo formaba parte de comités de coordinación y actuaba en foros públicos, pero la red seguía funcionando con muy pocos recursos. A continuación se relata  cómo se construyó la red de la UBA una vez que el Centro de Comunicación Científica (CCC) fue legitimado como un organismo dentro de la estructura de la institución, y de qué manera toda esa experiencia se trasladó hacia la creación de la flamante Red de Interconexión Universitaria (RIU), la primera a nivel académico que nucleó a todas las universidades públicas del país.

  1. Nace El CCC

 

En esta segunda etapa, transitando los primeros años de la década del noventa, ya estaban las cartas puestas en la mesa, con los grandes inconvenientes que traía el proceso de institucionalización de todo lo que veníamos haciendo. Había que bajar el nivel de voluntarismo y empezar con una estructura real, que era la única forma de continuar el proyecto. Estábamos todos contentos, recibíamos centenares de cartas apoyándonos, pero no servía en términos institucionales, no podíamos asentar todo lo conseguido y de alguna forma nos sentíamos estancados.

El último esfuerzo, antes del reconocimiento por parte de la UBA, había sido el trabajo que estuvimos haciendo durante un año con la Fundación Antorchas, tratando de formalizar el proyecto de la RAN, con todas las complicaciones que esto conllevaba, ya que Antorchas no quería saber nada con tener a la Universidad de Buenos Aires como administrador de la red. En este momento, surgen nuevos actores como la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación, que siempre se había mantenido al margen pese a que durante el gobierno de Raúl Alfonsín[5] el secretario era el prestigioso científico Manuel Sadosky[6]. Con él trabajaba la Doctora Rebeca Guber[7], otra de las pioneras de la informática en el país. Lamentablemente en esta etapa, por diferentes razones, no logramos trabajar juntos. Nuestro esfuerzo siempre estaba del lado de la Universidad, primero con el Departamento de Computación y luego con el apoyo fuerte de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.

El vínculo con el Ministerio de Relaciones Exteriores arrancó con un acuerdo muy claro, en donde ellos tenían que dedicarse a lo suyo, un proyecto de informatización interna en el que estaba incluida la conectividad con el exterior, y nosotros nos ocupábamos del nicho académico, que era el único que existía en términos de redes a nivel nacional. Cuando todo va avanzando, también el Ministerio quiere empezar a tomar un rol más protagónico, con todo su derecho por supuesto. Es importante resaltar que allí trabajaban Carlos Mendioroz y Jorge Amodio, que participaban con nosotros en el proyecto de la Facultad. La Cancillería comienza a asignar dominios “.ar” a las provincias. Ese fue el primer intento de decir “empecemos a abrir el juego”.

Mientras tanto, BITNET[8] en Argentina estaba en plena decadencia, no iba para ningún lado. Desde sus comienzos en 1989 con la conexión de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) a REUNA[9] en Chile, contaba con pocos nodos funcionando. A principios de la década del noventa la CNEA estaba armando su propia red, y teníamos debates ideológicos con la gente de las universidades que continuaban con el modelo de la red nacida en el ámbito de IBM: Ellos van a Rio de Janeiro, a la reunión del Foro Latinoamericano de Redes de América Latina y el Caribe[10], en 1991, como parte de BITNET. Por otro lado,  Estela Barone y Jorge Amodio van como ReCyT[11], y nosotros como RAN. En una mesa Alicia Bañuelos, también de ReCyT, y nosotros defendimos TCP/IP[12], y las universidades que contaban con mainframe de IBM defendieron BITNET. Retina[13] ya tenía su importancia también, aunque con el tiempo se iba a demostrar, como explicaremos, que no perduraría.

Frente a esta situación, como ya describimos en el trabajo anterior, se genera una ventana de diálogo entre el Departamento de Computación de Exactas, representado por Adolfo Kvitca y Alberto Teskiewicz, y el Secretario de Ciencia y Técnica de la UBA, Mario Albornoz. Abrimos esa instancia porque sabíamos perfectamente que hasta ese momento el Rectorado en general, liderado por gente proveniente de la Facultad de Ciencias Económicas, pensaba que el mejor modelo era BITNET y nunca apoyaban lo que nosotros estábamos haciendo. El CTCS[14] incorpora el nodo CTCSBSAS como una de las últimas conexiones de Argentina a esa red, sin estar conectado con ninguna de las facultades de la UBA. A partir del diálogo con Mario, nos convocan desde el Departamento para que escribamos nuestro proyecto a futuro como Centro de Comunicación Científica (CCC) de la UBA. Ese es el primer componente institucional que proviene de nuestro lado.

Se acuerda desde la UBA que el grupo que fundó y desarrolló la RAN se establezca como el referente en telecomunicaciones y se crea una Dirección dependiente de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la UBA. Para nosotros, luego de seis años, el trabajo se convierte en algo concreto, con perspectiva de continuidad: tuvimos acceso a una línea telefónica propia, incluso para hacer llamados internacionales, planificar una red entre todas las facultades, buscar contar con un enlace a Internet, etc. Antes, todo funcionaba de manera informal.

Para la creación del CCC, logramos presentar un modelo, y la Universidad pidió que nos recibiéramos, porque para hacerse cargo de la Dirección no podíamos ser estudiantes.  Pasamos a pertenecer formalmente a la estructura de la Universidad, éramos empleados, teníamos un cargo y un presupuesto. Armamos un Consejo Asesor que funcionó muy bien, donde había un representante por cada una de las Facultades de la UBA, otro de Ciencia y Técnica, y otro del Sistema de Bibliotecas y de Información (SISBI) de la UBA. Al involucrarse a todas las Facultades, el Centro contó con mucho soporte institucional.

En este  Consejo Asesor estaba Antonio Castro Lechtaler, de la Facultad de Ciencias Económicas, y la directora de Bibliotecas Susana Soto, que nos explicó sobre diversos estándares relacionados con la forma en que se sistematizan los datos en ese tipo de instituciones. La primera persona que pudimos contratar en el CCC tuvo como objetivo trabajar en ese tema. Hay que tener en cuenta que la Universidad de Buenos Aires era una sumatoria de facultades, por lo que sentar en una misma mesa a cada uno de sus representantes fue todo un logro. En ese Consejo había personas de diversos tipos: por un lado estaban aquellos que eran de confianza del Decano de la Facultad, por otro quienes se ocupaban del soporte informático. Castro Lechtaler era el referente de tecnología de confianza del rector. En él tuvimos a un aliado. Más allá de que el Consejo Asesor no tomaba decisiones y era sólo representativo, logramos hacer un trabajo convirtiendo a cada uno sus miembros en emisario del CCC en cada Facultad, para que construya el diálogo entre el CCC con las unidades académicas y desarrollara la red hacia dentro.

En una primera etapa, la tarea central consistía en formalizar las conexiones físicas que ya funcionaban y establecer vínculos con los representantes y las facultades. Cuando funcionábamos como RAN, venía alguien de una Facultad, le dábamos un diskette y ya podía conectarse. Después podía venir otra persona, y entonces había múltiples conexiones. En el CCC instalamos servidores en las unidades académicas como concentradores y logramos que las centrales telefónicas enteras se conectaran con nosotros. Éramos muy conscientes de los costos que implicaba la conexión: con los servidores apuntábamos a bajar el dinero que cada nodo tenía que gastar y concentrar la conectividad de cada facultad en un solo servidor. Cada representante tuvo que pelear por un espacio físico, conectar los diversos sectores dentro de la institución, y contratar a un administrador técnico para que se ocupe de mantener la red interna. Desde la dirección, a veces teníamos que ir a hablar con los decanos, y decirles directamente “Señores, ustedes tienen que comprar una PC, necesitan tener a un ayudante a cargo”. Lo hacíamos para el beneficio de la red, y aunque parecen cosas simples se trataba realmente de hacer funcionar un sistema complejo, en un tiempo en que la informática era algo nuevo. Había muchas áreas de la universidad que no tenían siquiera una PC, en una realidad diferente a la que damos hoy por sentada. El uso del correo electrónico y la constitución de la red trajo nuevas prácticas: los grupos de trabajo académico antes usaban solamente procesador de texto, o armaban planillas de cálculo. Ahora, la Facultad contaba con un responsable, que armaba una salita para que la comunidad se comunique con el mundo. Fue, justamente, la posibilidad de conectarse el factor que los convenció de la importancia que tenía la red. Cualquier tipo de comunicación con el exterior era carísima. Por otro lado, los profesores e investigadores querían tener diálogo con colegas que habían conocido en congresos a lo largo del mundo. En ese momento, participar con un trabajo en cualquier actividad significaba enviarlo mediante el correo postal. La mera aparición del email como servicio revolucionó la forma de trabajar de todo el sistema académico.

En 1993 se implementó el enlace telefónico en cada una de las facultades. En este momento teníamos módems Telebit TrailBlazer[15] que nos permitía transmisiones de alta velocidad para el correo electrónico a Cancillería, teníamos acceso a ARPAC[16] a través de X.25[17], y ya empezábamos a jugar con TCP/IP. ARPAC era nuestra única posibilidad de salida al exterior, y la usábamos solamente nosotros, porque era muy caro como servicio. Para trazar una cronología, 1992 fue el año de creación del CCC, durante 1993 trabajamos muy fuertemente en la formalización de la red de correo electrónico en toda la Universidad todavía utilizando el protocolo UUCP[18] y ya empezábamos a elaborar la futura red con enlace TCP/IP, que iría a tener una velocidad de 64kbps. Recién en abril de 1994 tuvimos la primera conexión digital a Internet de Argentina, provista por la empresa Telintar, que era el brazo internacional de Telecom y Telefónica. La Universidad pasó a formar parte del mundo internet, algo que al momento la sociedad todavía no sabía de qué se trataba. Se cumplían 10 años desde el inicio del equipo que armamos en el Departamento de Computación. En esos días cuando uno iba por la calle y  escuchaba que alguien decía algo sobre un URL o una dirección web, enseguida se daba vuelta. ¿Cómo sabe esa persona eso? ¿Cómo habla en ese lenguaje críptico que sólo hablamos nosotros? Hoy, cualquier chico ya incorporó en la jerga el tuitear, el googlear.

Esta época, hasta que obtuvimos el acceso, fue bastante frustrante porque nosotros veníamos participando de múltiples actividades a nivel internacional y viajábamos a Paraguay, Uruguay, Chile, Perú, Bolivia, México y Ecuador. Ayudamos a muchos países a tener Internet y nosotros no teníamos, solo podíamos acceder al correo electrónico. Conectamos a Internet a Uruguay. Realizábamos un trabajo muy activo en la región, colaborando para el crecimiento de la red. Nuestra relación con Brasil, México y Chile era de pares, aunque estaban mucho más adelante que nosotros. Era una gran frustración no poder contar con un acceso directo. Por ello, la creación del CCC fue un salto muy importante. Había muchos usuarios que no pertenecían a la UBA, que seguían conectándose a través de nosotros, pero focalizamos la energía en las conexiones de la universidad. En ese momento, otros actores empezaron a jugar sus cartas, Cancillería quería estar por todos lados, la ReCyT ya funcionaba, al igual que Retina. Entonces, frente a este horizonte, dijimos “nos dedicamos a la UBA, y quien quiera conectarse con nosotros que lo haga”. Fue un trabajo realmente fuerte formar un equipo, porque hasta ese momento quienes  colaboraban con nosotros rotaban. Iban y venían. A partir de la institucionalización, hubo mucho más estabilidad. Se integró al equipo Cynthia Laber, Lila Rousseaux, Diego Palmieri, Ana Merlino y Gastón Franco.

  1. EL COMIENZO DE LA RIU

En Ciudad Universitaria, donde está la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y trabajábamos con el CCC, funcionan varios Departamentos. Tanto Física como Matemática (y naturalmente Computación), ya que eran los usuarios más activos de la red, y siempre estaban dispuestos a conseguirnos lo que necesitáramos. Ellos precisaban el servicio más que nadie, aunque con el tiempo se fueron acercando todos.

A mediados de 1994 nos toca la puerta del CCC el Doctor Guillermo Dussel, en ese momento Director del Departamento de Física y asesor de la Secretaría de Políticas Universitarias para hablar sobree el crédito para el mejoramiento de la enseñanza universitaria en el área de la Física. Nos comenta que en una reunión con la Doctora Rebeca Guber[19], asesora de Juan Carlos Del Bello, Secretario de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación, hablaron sobre un proyecto para crear una nueva red nacional. La idea era conectar a todas las universidades nacionales, que en ese momento eran treinta y tres, pertenecientes al Consejo Interuniversitario Nacional (CIN)[20]. “¿Quieren armar el proyecto? Lo necesitamos para mañana.”, dijeron. No teníamos ningún conocimiento sobre la presentación de proyectos de esa envergadura, ni teníamos perspectiva sobre cuánto podía llegar a costar. Sabíamos que una red se compone de un vínculo, más un equipo de ruteo y un servidor, pero desconocíamos que había que incluir la capacitación, por ejemplo, entre otros asuntos básicos.

    Fuimos a la casa de un amigo y nos explicó cómo escribir un proyecto, nos armó el índice y nos quedamos toda la noche discutiendo y escribiendo. A la mañana revisamos todo, eran solamente cinco páginas. Reutilizamos mucho de lo que habíamos presentado a Antorchas cuando querían apoyar a la RAN. Esa red había sido pensaba con un objetivo nacional general, en cambio esta otra estaba armada a nivel nacional, pero dentro del ámbito universitario. Todo aquello que habíamos hecho desde el punto de vista de la Red de la UBA, se amplió  para llevarlo a las redes de todas las universidades públicas de Argentina. Para el presupuesto, utilizamos el algoritmo de los dedos oscilantes y pusimos tres millones de pesos, equivalentes a la misma cantidad en dólares en ese momento. Una cantidad de ceros a la que no estábamos acostumbrados.

Lo presentamos y empezaron las idas y vueltas. En ese momento se llamaba SIU, o Sistema de Interconexiones Universitarias. Al tiempo aparece un proyecto paralelo interesante, que existe todavía, que usaba las mismas siglas. Se ocupaba de implementar todos los sistemas informáticos de las universidades. Cada una de ellas contaba con computadoras pero no había sistemas administrativos. Entonces, se da una situación particular, con dos proyectos muy grandes en marcha, de alto impacto político. El de informatización necesitaba de nosotros, de la red, para funcionar. Entonces, aunque fue complicado cambiar el nombre, porque significaba cambiar de identidad, decidimos pasar a llamarnos RIU, que quería decir Red de Interconexión Universitaria.

Entre junio de 1994 y noviembre que fue la firma, tuvimos que trabajar muchísimo, fue impresionante. Si la UBA era un conglomerado de facultades, el Consejo Interuniversitario Nacional era un campo de batalla donde, hasta ese momento, no habían logrado ponerse de acuerdo para realizar un proyecto entre todos. Nosotros teníamos un problema, que nos ubicaba en el peor lugar: desde el punto de vista de la UBA éramos de Exactas, desde el punto de vista del CIN éramos de la UBA y desde el punto de vista de algunas universidades, fundamentalmente las más grandes, éramos del Ministerio. Sin embargo, la mayoría de las universidades encontraron en el proyecto RIU algo muy importante para ellos, les permitió generar una comunidad de técnicos que siguen trabajando hasta hoy. La red les resolvía una necesidad común a todos, que era contar con una conectividad a Internet y lograr desarrollar sus redes internas.

Para las universidades de Buenos Aires, La Plata, Córdoba, y Cuyo, que ya estaban conectadas a Internet, algunas de las preguntas eran “¿Qué me da la RIU si ya tengo una conexión?” y “¿Para qué quiero conectarme con otra universidad?”. Ninguna de las treinta y tres universidades nacionales tenían razones para vincularse entre sí, lo que querían era acceder a Internet. Para las universidades más pequeñas, era la única forma de contar con acceso a Internet de manera inmediata. No hay que olvidar que en muchas de ellas no llegaba ningún proveedor de enlaces. Se hizo un trabajo fuerte con una articulación, una ingeniería política, para convencer a las instituciones que tenían mucho peso sobre la importancia de este proyecto, en el que iban a ser protagonistas

El desarrollo de la RIU fue un proceso muy complejo. Había que lograr que cada uno de los rectores de las treinta y tres universidades sacara su lapicera y firmara, y tenían que hacerlo todos y cada uno de ellos.  El Ministerio ponía los tres millones y se encargaba de administrar el proyecto. Cuando eso ocurrió, se convirtió en un hito. Todas las universidades nacionales se pusieron de acuerdo entre ellas y con el Ministerio. Era un hecho inédito, ya que existían muchas dificultades. Algunas universidades estaban involucradas en Retina, que ya estaba avanzando. Se preguntaban por qué existía la necesidad de armar una red nueva, si el Ministerio podía contratar a Retina. Por eso, cuando se firmó no lo podíamos creer, fue fruto de una negociación política. Diseñamos un esquema con cuatro nodos principales, que eran justamente Buenos Aires, Córdoba, Cuyo y La Plata, para armar un sistema mucho más federal, en vez de centralizar todo en Buenos Aires. Conectamos a los nodos entre sí a través de Telintar, y a las demás universidades las vinculamos con el nodo más cercano. Organizamos una Comisión Administradora de la Red, o CAR, que funcionaba como el Consejo Asesor del CCC. Tenía un grupo técnico, que colaboraba en la evaluación de las licitaciones, y luego las reenviábamos a cada institución para su firma. Nuestro equipo tenía siete personas, y funcionaba en Ciudad Universitaria. A la UBA se la nombró entidad administradora de los fondos, y gran parte del grupo que trabajaba en el CCC pasó a este proyecto, porque teníamos que administrar las dos redes. En el día a día, teníamos la autoridad para llevar adelante todo, éramos la unidad operativa de la red. Armamos el diseño, definimos las especificaciones técnicas de los vínculos, los ruteadores y el equipo servidor que tenía que ir en cada lugar. Estos eran los tres componentes que teníamos que resolver. Este proceso, aunque no parezca, duró una eternidad, fue un proyecto pensado para terminar en un año pero por aspectos fundamentalmente administrativos nos llevó tres años. El proceso licitatorio del Banco mundial e intentos de impugnación por parte de empresas nos generaron muchos retrasos, y se demoró todo. Empezamos con ruteadores prestados,  pusimos PCs con Linux para que todo pudiera funcionar hasta que llegaran los servidores que se habían licitado. Mauricio Fernández armó un esquema de capacitación que funcionó muy bien, fue un momento de integración muy fuerte. Vivíamos arriba del avión, fuimos a todo el país. Participábamos de las instalaciones, nos reuníamos con los rectores, trabajábamos con el técnico a cargo y discutíamos toda la arquitectura y el diseño de la red de cada universidad. Dábamos charlas a toda la comunidad académica sobre qué era Internet.

El esquema  de capacitación estuvo basado en un modelo colaborativo con las universidades. Sectorizamos el país en área metropolitana, NOA, Cuyo y Centro, Litoral y Sur. En cada una de esas áreas trabajamos estrechamente con una Universidad de esa área (Metropolitana: Sarmiento, NOA: Tucumán, Centro-Cuyo: Río Cuarto, Litoral: UNER, SUR: Mar del Plata). Armamos el contenido de los cursos pero en cada sede integrábamos a la gente  de allí mismo en el armado del laboratorio. Los cursos no solo incluían la formación de las destrezas necesarias para operar el nodo de la RIU en cada Universidad, sino que también se dedicaba un día para el análisis de las problemáticas de formación de las redes internas de cada universidad. El armado de esas redes era un tema que, no estaba contemplado dentro del proyecto RIU, pero el equipo técnico dedicó gran parte de tiempo y energía en tareas de consultoría para llevarlas a cabo. La RIU solo llegaba a un punto dentro de la Universidad y después era responsabilidad de ella dar acceso a todas sus dependencias. El panorama a este respecto era muy heterogéneo, algunas universidades estaban contenidas en un campus. Otras estaban dispersas por toda una ciudad. Había otras dispersas por una o varias provincias.

Desde agosto de 1994 comenzamos a dar cursos de ¨Interconexión de Redes¨. Eran los primeros cursos de TCP/IP incorporando laboratorios. El primero lo dimos en la ECI[21] 94. Esta experiencia, junto con el material elaborado, la utilizamos para armar los cursos de la RIU.

La fecha de la licitación de los equipos fue el 15 de septiembre de 1995. Hay que considerar que este era un proyecto del Banco Mundial, y las licitaciones eran internacionales. El Banco Mundial tenía que estar de acuerdo también. Era todo un trabajo conseguir ese objetivo, y el problema era que ninguno de los actores podía impugnarla, porque la licitación del Banco Mundial no es impugnable. Pero el Ministerio no quería asumir el riesgo de que una empresa dijera que no estaba de acuerdo con algún punto y no se evalúe el problema. Por ejemplo, en la licitación de vínculos se presentan las empresas de telecomunicaciones Startel e Impsat, y esta última impugna. Nosotros preferíamos los enlaces terrestres, e Impsat ponía enlaces todos satelitales. A la impugnación podía no darle curso, pero el Ministerio la mandaba a la Secretaria de Comunicaciones y ahí no contestaban. Nadie quería firmar nada si no estaba todo seguro. Fuera del vínculo de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, universidad pública argentina con sede central en la ciudad de Río Gallegos, provincia de Santa Cruz que se instaló un enlace satelital, el resto de los enlaces fueron terrestres de 64kbps

Una vez que se terminó de conformar la RIU, representantes de Retina empezaron a mostrar interés por el proyecto. Se los invitó desde las primeras reuniones de coordinación, sin embargo al poco tiempo, dejaron de asistir ya que no logramos coordinar una agenda común. Mientras tanto, Castro Lechtaler fue nombrado coordinador del SIU, porque se decidió que era la persona apta para seguir el proyecto. Él había pasado de la UBA a formar parte del Ministerio. Todos éramos un equipo dentro de la Secretaria de Políticas Universitarias y tirábamos para el mismo lado. No fue fácil, pero logramos que la RIU sea considerada como propia. Una vez terminado el proyecto, las universidades se hicieron cargo de su administración. No obstante los inconvenientes, logramos llevar adelante el proyecto y podemos afirmar que la RIU fue un gran éxito.

En ese momento, era la red más grande. Startel llegaba a las ciudades con su red digital y nosotros veníamos atrás conectando a las universidades. Fue la primera experiencia a nivel nacional. Podemos decir que fuimos los conejillos de Indias de toda la red, lo que constituyó una gran ventaja ya que todos estábamos aprendiendo juntos, de los errores y de los aciertos.

Al poco tiempo, cuando a Juan Carlos Del Bello lo nombran Secretario de Ciencia y Técnica del Ministerio de Educación de la Nación, nosotros empezamos a tener un rol muy protagónico en el sistema científico académico.

La Ministra de Educación Susana Decibe crea la Comisión de Redes y Tecnologías de la Información, como paraguas de las diferentes iniciativas dentro del Ministerio: Educación Básica, Superior, y Ciencia y Tecnología, toda bajo nuestra coordinación.

En el marco de la ¨Reunión Especializada de Ciencia y Tecnología del Mercosur¨, se creó la ¨Comisión Temática Interconexión de Redes¨, que tuvo como objetivo principal  un proyecto llamado Intersur, para vincular a todos los países pertenecientes al Mercosur. A nivel universitario también existía la red de universidades del Mercosur llamada Asociación de Universidades Grupo Montevideo, donde participábamos como Universidad de Buenos Aires.

De esta manera empezamos a formar parte de muchos proyectos simultáneos: éramos los representantes del Mercosur, nos ocupábamos de la RIU, y trabajábamos en el ámbito universitario del Mercosur. Además coordinábamos la  ReCyT. Paralelamente empezamos a armar el proyecto “Red de Escuelas” en el Ministerio. También estuvimos a cargo de la Dirección de Informática. Las tareas pasaron del campo universitario a los niveles primario y secundario. El proyecto Red de Escuelas dentro de la gestión de la Alianza[22] se conviertió en el embrión de educ.ar, en donde estuvimos al principio.

[1] Red del ámbito científico académico, que brindó el servicio de correo electrónico a nivel nacional conectándose a la red UUCP internacional hasta 1992.

[2] La Fundación Antorchas era una institución fundada en 1985, que terminó de funcionar en 2006 en Argentina. El grupo económico Empresas Sudamericanas Consolidadas decidió́ vender sus activos y, con ese dinero, crear una organización sin fines de lucro dedicada a estimular la educación, la investigación científica, la cultura y la promoción social. El mismo grupo financió entidades similares en el continente como Andes, en Chile, y Vítae Apoio à Cultura, en Brasil.

[3] Organización de Estados Americanos.

[4] National Science Foundation

[5]  En 1983, fue electo Presidente de la Nación Argentina, concluyendo el gobierno de la dictadura cívico-militar. Desde entonces llevamos 30 años de democracia

[6] Fue un matemático argentino considerado por muchos como el padre de la computación en Argentina. Gestionó la llegada de la primera computadora científica al país, puso en marcha y dirigió el primer centro de investigación y desarrollo en computación, el Instituto de Calculo y fue el creador de la carrera universitaria de Computador Científico, la primera de grado en Sudamérica. Estuvo exiliado durante la dictadura militar y volvió al país para ser secretario de Ciencia y Tecnología del gobierno de Raúl Alfonsín, cargo desde el cual promovió el desarrollo de la informática en un contexto de colaboración latinoamericana.

[7] Doctora en Matemáticas, fue docente de las facultades de Ciencias Exactas y Naturales, de la UBA. Jefe de servicio del instituto de cálculo, UBA. Subsecretaria de Coordinación Operativa, Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación, a cargo, en particular, de la creación de la Escuela Latinoamericana de Informática (ESLAI). Jefe de asesores de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) del Ministerio de Educación, a cargo en particular de la creación de la Red de Interconexión Universitaria (RIU) y el Sistema de Interconexión Universitaria (SIU). Jefe de asesores de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación a cargo particularmente de RECYT MERCOSUR.

[8] Esta red nace en 1981 dentro del ámbito universitario norteamericano, utilizando el protocolo de IBM llamado RSCS, y gobernada desde lo administrativo primero por BITNIC y EDUCOM (dos instituciones creadas para ese fin), unidas a fines de la década en la Corporación para Investigación y Redes Educacionales (CREN). El objetivo central era la comunicación entre el campo académico y el medio para conectarse, la línea telefónica, integrando otros sistemas que no pertenecían solamente a IBM. Tenía presencia en Europa, Asia y Sudamérica

[9] En 1986, comienza a funcionar REUNA como una organización que tiene como objetivo la conexión de universidades, bibliotecas y centros de investigación en Chile. En 1990, llega el soporte de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, CONICYT, por lo que se convierte en una corporación de derecho privado al año siguiente.

[10] Surge a partir de la reunión SIRIAC, desarrollada un año antes en Santiago de Chile. Se acordó reunir por una parte a las diferentes iniciativas de redes de América Latina y el Caribe, junto con distintos organismos de financiamiento como la OEA, NSF, Unión Latina y RedIris

[11] En 1990, la Subsecretaría de Informática y Desarrollo de la Secretaría de Ciencia y Tecnología, junto con la recientemente privatizada Entel, crea la Red Científica y Tecnológica Nacional. Se plantea como objetivo promover el uso del correo electrónico en los ámbitos científico, académico, gubernamental y no gubernamental

[12] TCP/IP es un grupo de protocolos de red que hacen hacen posible la transferencia de datos entre redes de computadoras. El nombre hace referencia a los dos protocolos más importantes de este grupo: el Protocolo de Control de Transmisión (o TCP) y el Protocolo de Internet (llamado IP)

[13] Organización no gubernamental creada en 1990, financiada por la Fundación Antorchas cuya misión era poner a disposición de la comunidad académica los servicios más avanzados de redes

[14] Centro de Tecnología y Ciencia de Sistemas de la Universidad de Buenos Aires

[15] Fábrica de módems que produjo un modelo de alta velocidad llamado TrailBlazer, con capacidad para resistir las interferencias en líneas telefónicas con mucho ruido. Usado típicamente por instalaciones con UNIX en los años ochenta. El protocolo PEP, implementado en este módem, permitía trabajar en ambas direcciones mientras se adaptaba a las necesidades de transferencia, especialmente adaptado al “protocolo g” de UUCP”. Contaba con un procesador Motorola 68000. Si bien los costos del módem eran altos, sus beneficios lo hacían muy competitivo

[16] En 1982 Entel, la empresa pública de telecomunicaciones, comenzó́ a ofrecer el servicio de la primera red nacional de datos. La bautizó ARPAC, un nombre derivado de IBERPAC, debido a que la empresa que ganó la licitación para llevarla a cabo era la misma que la de su par española. Funcionaba con el protocolo X.25 y contaba con diversos nodos a lo largo del país. Luego de la privatización de Entel en 1990 se convirtió en STARNET

[17] X.25 es una norma de red de datos pública que el CCITT (Comité Consultivo Internacional Telegráfico y Telefónico, un organismo de la Unión Internacional de Telecomunicaciones) recomendó en 1976 por primera vez, hasta que en 1985 se estableció el estándar definitivo. La norma se constituye como una interfaz entre redes de conmutación de paquetes y dispositivos de usuarios que operan en este tipo de redes

[18] UUCP (Unix-to-Unix Copy), es parte de un conjunto de programas del sistema operativo UNIX desarrollados por los Laboratorios Bell, para realizar transferencia de archivos y opcionalmente permitir la ejecución remota. Esta transferencia se realiza por enlaces seriales y fundamentalmente a través de conexiones telefónicas. La ejecución remota que se utilizó con más frecuencia fue el mail, permitiendo enviar correo de un nodo a otro. Al poco tiempo, se desarrollaron distribuciones para otros sistemas operativos como el MS-DOS, Digital-VMS, etc. El sistema funcionaba almacenando los correos y una vez establecida la comunicación telefónica, se enviaban todos los mensajes y luego se recibían los del nodo remoto.

[19] Rebeca Guber, fue principal promotora de la Red de Interconexión Universitaria, consiguiendo todo el apoyo para la concreción e implementación del proyecto, definiendo el alcance inicial, su identidad, los recursos y su articulación y cobertura política dentro de la Secretría de Políticas Universitaria y las universidades en su conjunto. Luego con la red de la SECYT y con la Comisión temática Interconexión de Redes de Mercosur jugo un papel determinante. Su empuje era envidiable.

[20] El CIN, Consejo Interuniversitario Nacional, es el organismo que nuclea a las universidades nacionales de Argentina. Todas ellas son públicas. En el momento de inicios de la RIU eran 33, hoy son 49

[21] Escuela de Ciencias Informáticas del Departamento de Computación, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA

[22] La Alianza por el Trabajo, la Justicia y la Educación fue una coalición política que conformaron la Unión Cívica Radical y el Frente País Solidario. Gobernó en Argentina desde diciembre de 1999 hasta diciembre de 2001.

Conclusión
  1. CONCLUSIONES

La RIU existe hoy. Pasaron veinte años y todavía está en funcionamiento. A pesar de todos los cambios políticos, los gobiernos que se fueron sucediendo y las dificultades que tuvimos que enfrentar, la RIU funciona dentro del Estado, donde nació. En 1997 había llegado el momento en que pasara a manos de las universidades, para que el proyecto siguiera en pie: de otra manera se hubiese terminado. Las universidades se hicieron cargo y, aún con las complicaciones que hubo entre ellas, hoy sigue en pie bajo responsabilidad del CIN. En 2014 se convirtió en una red con vínculos de 100 Mb, que nuclea a todas las universidades. Como la RIU, también sigue existiendo el Centro de Comunicación Científica de la UBA, que sigue siendo una red importante, recientemente modernizada, con una gran cantidad de servicios adicionales. Nosotros cumplimos nuestra etapa tanto en la RIU como en el CCC. Hoy continúan y son dos redes de gran importancia.

Por lo tanto, tenemos que subrayar la continuidad del proyecto RIU, que hoy está operativo y tiene ocupa un rol central en el sistema académico argentino.

Otro aspecto que hay que destacar es que hoy, en las reuniones de la RIU, encontramos a las mismas personas que estaban cuando el proyecto empezaba. Esta misma gente formó un grupo al que se agregó personal técnico que se involucró con el proyecto. En otras palabras, se creó una sinergia muy importante.

Si no hubiese sido por este proyecto, donde participaron las treinta y tres universidades argentinas, muchas de ellas no hubiesen tenido acceso a Internet, por lo menos en ese momento. Realmente, les cambió la vida. Además, hay que tener presente que en esos días  todo era nuevo. Podemos decir que la RIU fue una revolución. En realidad, fue la segunda revolución, porque la primera se hizo con el correo electrónico, con la RAN: brindar Internet a las universidades y abrir las universidades al mundo a través de Internet.

La RIU se constituyó como un proyecto de una envergadura muy grande, que tuvo como objetivo dejar instalado en cada universidad el capital humano. Prácticamente no hubo un corte generacional.

Además, cabe destacar que las charlas y las capacitaciones fueron otro elemento clave que nos permitió lograr una institucionalización a nivel nacional. Si bien con el CCC ya habíamos obtenido un reconocimiento, con la RIU logramos que se formalizara nivel nacional.

La Fundación Antorchas puso a disposición el dinero pero obviamente, tarde o temprano, se iba a terminar. Así fue. En 2006 se acabó y la consecuencia directa fue que Retina colapsó. No obstante, se logró su traspaso al Ministerio de Ciencia y Tecnología como Innovared. Retina desapareció porque no tuvo un anclaje institucional. Por el contrario, la RIU es el producto de una política pública. De la misma forma, es importante el rol que el MINCyT, el CONICET y las otras instituciones desarrollan en InnovaRed. La política pública puede ayudar a instalar estos proyectos en un determinado lugar pero después es necesario considerar un modelo institucional que permita sostenerlo en el largo plazo.

Es fundamental entender el rol de las instituciones responsables del desarrollo de las redes avanzadas, como actores centrales en el futuro de Internet. Deben constituirse como agentes distintivos de transformación en el ámbito de la investigación científica, académica y tecnológica. El objetivo es ampliarles su abanico de posibilidades. Es preciso garantizarles, por un lado, la infraestructura que les permita pensar proyectos más ambiciosos; y por el otro, la posibilidad de establecerse como facilitadores de la vinculación con sus pares nacionales e internacionales, y propiciar así un intercambio enriquecedor. En vez de preocuparse por conectar una institución, resulta indispensable vincular todo el Sistema en su conjunto. Por último, es necesario entender que hoy no sólo es necesario pensar en el fortalecimiento de las redes y sus aplicaciones de uso general. También hay que identificar las necesidades de cada una de las instituciones. Conocer en detalle sus proyectos y acompañarlas en la aplicación de sus planes pasa a ser un eje en la nueva etapa. Para esto será necesario un trabajo intenso con cada uno de los grupos de investigación, y así poder entender qué tipo de aplicaciones y que tipo de uso de la red necesitan.

En la tercera parte de esta investigación, que se encuentra en elaboración, nos proponemos abarcar el desarrollo de  Internet en Argentina durante la primera década del siglo XXI, y profundizar sobre los vínculos entre las redes académicas, el Estado y el campo privado en un período en que la red se transforma en un servicio público esencial.

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Orígenes de Internet en Argentina: Primera Parte. Un testimonio de Julián Dunayevich

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Presentado en CLEI 2012, Medellin, COLOMBIA 1 al 5 de Octubre del 2012.
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En este trabajo Julián Dunayevich testimonia su participación en los primeros años del proceso que dio origen a las redes teleinformáticas en Argentina. A partir de su trabajo en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), fundó la Red Académica Nacional, el Centro de Comunicación Científica de la UBA, coordinó la Red de Interconexión Universitaria, Red de Escuelas, fundó LACNIC y estuvo involucrado en los más importantes debates y proyectos relacionados con el área desde 1985 a la actualidad.

Redes de Escuelas en América Latina

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Presentado en INET 99, San José California, USA.
Cuerpo / Desarrollo

ESTUDIO COMPARADO DE REDES DE ESCUELAS

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el diseño de Políticas Públicas para la Educación

Desde hace algunos años existe una importante tendencia en el mundo de modernizar los sistemas educativos. Esto se ve reflejado, principalmente, por la aparición de diferentes modelos de incorporación de recursos tecnológicos a la educación, denominados genéricamente como TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN (TICs). Las mismas comprenden un amplio espectro de desarrollos técnicos, pero presentan dos cualidades que las distinguen: se han incorporado a los más diversos campos de la actividad humana y se caracterizan por su creciente capacidad para almacenar, procesar, producir y transmitir información.

La información que generan las TICs demanda a los sistema educativo la utilización de nuevos recursos de conocimientos y de valores que las actuales circunstancias sociales requieren. Presentan la posibilidad de que los individuos puedan generar criterios para seleccionar esa información y evaluarla en cuanto a su eficacia y pertinencia, además de instruirlos en nuevos medios para la producción del conocimiento.

En esta situación uno de los desafíos principales pasa por llevar a cabo este proceso de incorporación brindando a los individuos un creciente conocimiento y capacidad de control sobre esos medios tecnológicos.

 

Es imposible desconocer que las TICs brindan acceso a mucha información, además de posibilitar desarrollos crecientemente sofisticados en cuanto a la producción de programas y contenidos referidos a la educación. Esto hace que, dentro de cualquier contexto, la inversión en el desarrollo de estos medios posea rendimientos difíciles de igualar por otro tipo de iniciativas. Las TICs también brindan posibilidades inéditas para llegar a lugares alejados o de difícil acceso. La posibilidad de tener herramientas que tiendan a nivelar las injusticias que devienen de las desiguales capacidades de acceso a bienes como la educación, la cultura, la salud, el entretenimiento, poseen un valor sustantivo en la justificación de estas iniciativas.

 

Para esclarecer nuestro punto de partida es necesario hacer una serie de consideraciones.

Desde análisis llevados a cabo en un nivel macro social, los procesos de expansión de este tipo de recursos tecnológicos tienden a producir en la mayoría de las sociedades importantes modificaciones en su estructura social. Si bien estos factores son variables según el país, los mismos han producido un ensanchamiento de las diferencias sociales, por lo menos durante la década del ´80, en la cual la aparición de nuevas formas de organización de la producción generó grandes crecimientos en la productividad dentro de determinados segmentos de empresas –las más modernas en cuanto a la incorporación de nuevas tecnologías-[1]. Este hecho se produjo por una forma de revolución tecnológica que generó altas tasas de desempleo y una redefinición de los sectores de mayor productividad dentro de la economía internacional. Los planes educativos que se implementen deben incidir en ese sentido, dando acceso a la educación en el uso de esos recursos. Los resultados generales de estas políticas de carácter compensatorio deben ser evaluados desde una perspectiva global y en términos de plazos amplios.[2] Hoy los principales teóricos de la ciencia política se preguntan sobre la inusitada capacidad de las democracias liberales para generar márgenes extraordinarios de desigualdad en el marco de regímenes políticos estables.[3]

 

De esta forma se entiende que el ingreso de las TICs en la educación son parte de un proceso cuyo éxito depende tanto de la forma en que se lleve a cabo como de otros objetivos y valores de alcance social que se deseen conseguir.

 

En una gran cantidad de países, incluso en aquellos con escaso desarrollo y altos índices de pobreza, este proceso de incorporación de nuevas tecnologías a la educación se viene llevando a cabo. Ya sea en forma de experiencias piloto, como iniciativas particulares y aisladas, como políticas de Estado o iniciativas de organismos internacionales para la promoción del desarrollo o la educación, políticas de asociación entre TICs y educación son ya conocidas y comunes.

 

El propósito de este artículo es hacer un análisis comparado de proyectos para la implementación de redes de escuelas nacionales en diferentes países. Esta problemática puede remitir a cuestiones generales que se relacionan con la ejecución de políticas públicas o, en forma más circunscrita, a las referidas a la educación en particular. En nuestro trabajo hemos tomado los casos de la Argentina, Brasil, Chile y México.

 

Los diferentes proyectos suelen distinguirse por condicionamientos muy elementales. La cantidad de habitantes, la población escolar, las distancias geográficas y sociales, la distribución de los centros de desarrollo, el acceso a la energía o a recursos de comunicación mínimos.

 

A escala internacional se observan muy diversas modalidades en las que el Estado interviene en cuanto a hacer participar al sector privado en la generación del proyecto. Mientras que en muchos países latinoamericanos el Estado tiene un rol de mero contratista de servicios; otras naciones imponen formas de participación cuasi obligatorias a cambio de habilitar a las empresas participación en nuevos servicios (Inglaterra). Lo curioso es que los países más avanzados del mundo parecen mucho más duros en cuanto a imponer obligaciones y condiciones a las empresas privadas en la participación de este tipo de políticas que aquellos de menor desarrollo relativo. La percepción de este hecho está indicando una tendencia a revertir esta forma de integración del sector privado en el contexto de estas políticas.

 

La pregunta que consideramos como el eje central de este artículo podría ser formulada en los siguientes términos: ¿Existen pautas generales que caracterizan la formulación de proyectos en diferentes países del mundo particularmente en América Latina y el Caribe?. Los mismos, a primera vista, ¿parecen responder a requerimientos o principios que se presenten como pautas universales

 

Las Tecnologías de la Información y comunicación en programas educativos de América latina

 

Tanto el Ministerio de Educación de Chile como el de México, Brasil y Argentina consideraron la necesidad de crear un sistema que les permitiera unificar y comunicar de algún modo a las instituciones que conforman la comunidad educativa de cada país.

Crearon sistemas acordes a sus necesidades y sus posibilidades de desarrollarlo, pero los cuatro países tuvieron en cuenta lo imprescindible que resultaba acercar a los docentes y alumnos las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs).

 

Enlaces (Chile) www.enlaces.cl 

En el caso de Chile, el Ministerio de Educación, a través del Programa de Mejoramiento de la Calidad y Equidad de la Educación (MECE), busca introducir mejoras e innovaciones en las prácticas pedagógicas con el fin de elevar la calidad y equidad del sistema educativo chileno.

 

Se está desarrollando, desde 1993, el Proyecto de Informática Educativa denominado Enlaces cuyo propósito es integrar la tecnología a los colegios subvencionados, ya sean municipales o particulares, tanto de la educación primaria como de educación secundaria.

 

Chile pretende tener una red con posibilidad de expansión, para cubrir toda la nación pero de manera descentralizada, y en ese contexto los docentes son considerados como los agentes claves del cambio junto con la estructura de apoyo técnico y de capacitación que está a cargo de las universidades e Instituciones de Educación Superior.

 

Para Enlaces, el mejoramiento de la calidad educativa mediante la introducción de las tecnologías de la información en las escuelas depende de la actitud y del trabajo de los docentes. Es por eso que los docentes de las escuelas que se integran al proyecto (20 por establecimiento) reciben dos años de capacitación y apoyo técnico. También tienen a su disposición Internet de manera gratuita y una variedad de software educativo con los cuales se familiarizan para luego aplicarlos al proceso de enseñanza-aprendizaje.

 

Enlaces proyecta alcanzar al 100% de los liceos (enseñanza media) y al 50% de las escuelas (enseñanza básica) para el año 2.000, es decir, un total aproximado de 5.000 establecimientos subvencionados. Hoy son 3.000 las escuelas y liceos que participan de la red y constituyen una gran comunidad virtual que beneficia a más de 1.400.000 estudiantes y más de 35.000 docentes. El 95% de los establecimientos son subvencionados, ya sean municipales o particulares; el 5% restante son particulares pagos, y participan de la red con recursos propios.

 

El Estado es el encargado de equipar y asistir técnica y pedagógicamente a los establecimientos que participan en Enlaces y de conectarlas a servicios de Internet. A las instituciones privadas sólo les entrega el software y la documentación necesaria para trabajar y cada una se une a la red con recursos propios.

 

Enlaces tiene como desafío para los próximos dos años que las escuelas primarias y secundarias conectados a la red constituyan una comunidad escolar nacional en la cual sus actores puedan interactuar independientemente de dónde se encuentran físicamente y de sus características socio-culturales.

 

Esta red no sólo brinda los medios para incluir las TICs a la educación sino que se compromete con el control de su utilización. Periódicamente evalúa el impacto de las Tecnologías de la Información y Comunicación en la educación a través de tests y encuestas a docentes y alumnos. También monitorea el uso de la tecnología, las experiencias pedagógicas y el uso administrativo de las herramientas.

Red Escolar (México) www.redescolar.mx

Red Escolar de informática educativa es el nombre que la Secretaría de Educación Pública de México le dio al proyecto que pretende incorporar el uso pedagógico de las TIC’s en la educación.

Este proyecto, que nació como un plan de educación a distancia para adultos, hoy lleva Internet a las aulas de todos los niveles de educación con el propósito de ampliarle a los alumnos las posibilidades de recibir información sobre diversas materias, para darles otra fuente de investigación y para proporcionarles un espacio propio de expresión.

 

A través de Red Escolar las escuelas públicas de educación básica y las normales reciben del Estado computadoras con recursos para conexión a Internet y una colección de software educativo al servicio de la comunidad escolar.

 

Red Escolar, al igual que Enlaces (de Chile) apunta a una ejecución descentralizada en lo curricular y lo administrativo de la red. Impulsa el desarrollo de programas estatales de informática educativa y se enriquece de iniciativas similares elaboradas en las entidades federativas.

 

La Secretaría de Educación Pública de México indicó ciertas pautas que la red no podía dejar de lado, orientó a Red Escolar a promover la lecto-escritura y el dominio numérico, a fomentar el espíritu de investigación y el trabajo en equipo, facilitar el acceso a fuentes de información y consulta directa con especialistas, a través del correo electrónico y foros de discusión.

 

Red Escolar prevé la situación de desconcierto que puede generarse entre los docentes al enfrentarse con las TICs, por eso, al magisterio le ofrece oportunidades de capacitación y actualización profesional y, en general, apoya la formación de cuadros técnico-pedagógicos en cada escuela.

 

Cuentan con un programa de capacitación de maestros, que beneficia al menos a 10 mil docentes (dos profesores por escuela) y desarrolla un programa de apoyo técnico y de mantenimiento para las escuelas participantes.

 

El programa Red Escolar pretende dotar a 3000 escuelas primarias y 2000 escuelas secundarias con un Aula de Medios equipado con cinco y diez computadoras respectivamente cada una. Además de un equipo periférico, software especializados y CD Roms, un televisor y una videocasetera.

 

Red Escolar inició sus operaciones entre 1996 y 1997. El primer paso fue la incorporación de alrededor de 400 escuelas que contaban con computadoras. El año pasado la red ya estaba conformada por 400 escuelas primarias, 600 escuelas secundarias, 32 centros de maestros y escuelas normales. Al término de 1999 estiman tener 2000 escuelas incorporadas; la mitad equipadas con recursos propios, el resto con aportes de diversas instituciones.

 

Proinfo (Brasil) www.proinfo.gov.br

La Secretaría de Educación a Distancia del Ministerio de Educación tiene a su cargo la implementación del Programa Nacional de Informática en la Educación (Proinfo). El gobierno de Brasil pretende introducir las TICs en el ámbito educativo, entre otras cosas, para disminuir las diferencias de oportunidades en la educación entre los alumnos de las escuelas públicas y privadas.

 

Este programa capacita a los docentes para que sepan de qué manera pueden aplicar estas tecnologías a sus tareas diarias y porque según sus estudios, un 20% de los profesores tienen conocimientos y utilizan las TICs, otro 20% no las tienen y se resisten a utilizarlas y el 60% restante no sabe qué hacer con ellas.

 

Brasil optó por aplicar este programa de manera descentralizada para que cada provincia pueda adaptarlo a sus características particulares pero son las autoridades nacionales las responsables pedagógicas de Proinfo y las encargadas de planificar el modo en que se equiparán las escuelas teniendo en cuenta un horizonte de 5 años, pero el Estado el que aprueba los proyectos de cada provincia.

 

Proinfo llegó en 1998 a cerca de 6.000 escuelas (unos 8 millones de alumnos) esto representa un 13,4% del universo de las 44.800 escuelas públicas de primer y segundo grado, es decir las que tienen más de 150 alumnos. El proyecto prevé estimaciones en relación a la cantidad de horas mínimas que los alumnos deberían hacer uso de computadoras y evalúan la asignación de recursos y equipamiento para el cumplimento de ese objetivo. Este requisito no suele ser un elemento común a todos los proyectos de TICs en escuelas.

 

RedEs (Argentina) www.esc.edu.ar

El proyecto RedEs es una iniciativa que ejecuta el Ministerio de Cultura y Educación (MCyE) con el objeto de agilizar la comunicación y el intercambio de información entre las escuelas, los institutos, las bibliotecas y las autoridades educativas nacionales, provinciales y municipales.

 

Red de Escuelas se encontrará conformada sobre una estructura de uso público ya que utilizará las conexiones existentes de las compañías de telecomunicaciones y las empresas prestadoras de servicios de Internet; pero adquiere un carácter institucional en tanto será el Ministerio, a través de la figura del Gabinete Técnico (en representación de todos sus organismos y programas en concordancia con los Ministerios provinciales), el que determine los usos, condiciones y aplicaciones prioritarias.

 

Se estima que RedEs interconectará a la totalidad de las escuelas argentinas (44.000) en 5 años. Pero dadas las dimensiones del proyecto se pautó como la primera meta a corto plazo (fines de 1999) conectar a los establecimientos que actualmente participan en programas insertados en el Ministerio de Cultura y Educación, comenzando con Escuelas medias, rurales y los 3 últimos años del primer ciclo lectivo. Se calcula que serán unas 3000 instituciones las que conformen RedEs en este período.

 

El MCyE, a través del proyecto RedEs, invertirá en la infraestructura de redes, su mantenimiento, asistencia técnica y difusión y por medio de la administración respectiva de los programas e instituciones participantes lo hará en equipamiento y capacitación. 

 

El proyecto RedEs parte de la existencia de otro programas, actualmente en ejecución, y articulará sus actividades con cada uno de ellos:

 

  • Red Telar, un proyecto que facilita a los beneficiarios del Plan de Becas de Plan social el acceso a Internet.
  • La Red Electrónica Federal de Formación Docente Continua (REFFDC),  capacita permanente, y a distancia, de los docentes de todas las escuelas del país.
  • La Biblioteca Nacional de Maestros, es una institución que pretende transformarse en la coordinadora y administradora de un consorcio de información educativa junto con el Centro Nacional de Información Educativa. Sus miembros son los centros de documentación, bibliotecas pedagógicas y populares, centros de recursos multimediales en las escuelas.
  • La Red Federal de Información Educativa (REDFIED) tiene como finalidad producir información estadística sólida y confiable que permita planificar, monitorear y evaluar el sistema del sector educativo y las transformaciones que tienen lugar en el mismo.

 

 

Los servicios que incluyen los proyectos

CHILE.

La red Enlaces se articula a través del correo electrónico y de listas de interés relativas a temas vinculados a la educación (bulletin boards).

Para su desarrollo, existe un sistema de apoyo técnico y de capacitación constituido por prestigiosas universidades de todo el país. Este sistema, conocido como la Red de Asistencia Técnica de Enlaces (RATE), otorga conectividad y asistencia técnico-pedagógica a los establecimientos incorporados al proyecto. Las universidades se articulan en 6 Centros Zonales (distribuidos en cuatro zonas geográficas: Norte, Centro, Sur y Sur Austral) y 21 Unidades Ejecutoras.

 

Enlaces proporciona a los establecimientos subvencionados, municipales o particulares, una sala de computación equipada de acuerdo a la matrícula, conectividad, software y asistencia técnica, por dos años. Para asegurar un óptimo aprovechamiento del recurso informático, Enlaces actualiza cada año los modelos de computadoras.

 

BRASIL.

Proinfo utiliza microcomputadoras compatibles con IBM/PC (que son los equipos que se utilizan en todas las dependencias administrativas brasileñas) que operan con MS-Windows y una serie de software necesarios para desarrollar las tareas del colegio como un procesador de textos, planilla de cálculos, bases de datos, etc. Incluyen en el equipamiento impresoras color, interfaces gráficas, el hardware y software necesario para interconectar las escuelas con Internet y TV-Escola (el sistema brasileño de educación por televisión).

 

 

ARGENTINA.

En RedEs, durante el primer año del proyecto, se probarán distintas tecnologías para conectar escuelas y se tendrá en cuenta la posibilidad de que aparezcan nuevos servicios de transmisión de datos de bajo costo y servicios que hoy no se pueden brindar por cuestiones regulatorias.

 

Para poder conectar las escuelas, se firmaron acuerdos con las compañías prestatarias del servicio de telefonía básico, ya que así resulta más sencillo llegar a los  establecimientos de todo el país sin la necesidad de realizar una inversión inicial en el desarrollo de redes de datos. A los colegios se les bonificará la instalación de una línea telefónica, tendrán dos horas diarias de uso telefónico gratuito para el acceso a Internet y se bonificará el costo de inscripción y uso de la red de datos.

La topología de RedEs consistirá en un conjunto de servidores de alta capacidad que brindará: Administración del sistema de nombres de red para las escuelas, recepción y almacenamiento de mensajes, envío de mensajes, manejo del sistema de diálogos interactivos y de los foros de discusión entre otros servicios.

 

Como los avances en las Tecnologías de la Información y la Comunicación se producen en forma constante, RedEs dedica parte de sus recursos a la investigación de las nuevas tecnologías y su posibilidad de utilización. También estudia la relación con empresas de telecomunicaciones para informarse de las posibilidades de implementar nuevas tecnologías en el país.

 

¿Cómo se financia una red de escuelas?

 

CHILE.

El Ministerio de Educación de Chile considera que el aporte del sector privado será esencial en el proyecto Enlaces para cumplir con las metas estipuladas para fines de 1999, para lo cual se requiere una inversión aproximada de 120 millones de dólares.

 

El componente más caro de Enlaces es el hardware (cerca del 70% de la inversión), el cual tiene una vida útil de aproximadamente 5 a 7 años, es decir, a partir del año 2.000 muchos establecimientos necesitarán renovar y complementar sus salas de computación.

 

Por otra parte, las escuelas primarias y secundarias deberán ir asumiendo gradualmente el costo de conexión a Internet con una demanda creciente de ancho de banda y de accesibilidad. Esto implicará más líneas, más velocidad, mejores modems, mayores servidores y en definitiva, mayores costos para los establecimientos educativos. Esta realidad y la forma de abordarla deberá ser la parte central de la estrategia de incentivos y participación del sector privado.

 

Los costos por tamaño de laboratorio que tiene Chile son de $5773 para montar uno pequeño de 3 computadoras y 1 impresora en instituciones de menos de 100 alumnos, U$S 9003 para instalar 6 computadoras y dos impresoras donde estudien de 100 a 300 chicos y unos U$S 11.980 para constituir un laboratorio grande, de 9 computadoras y 2 impresoras, donde podrán estudiar más de 300 alumnos.

 

 

MEXICO.

En México, todos los sectores de la sociedad -maestros, alumnos, padres de familia y autoridades educativas-, en un esfuerzo voluntario y compartido, son convocados a colaborar en el desarrollo y mantenimiento de Red Escolar, a través de aportes económicos para su financiamiento, para destinar a recursos humanos, actualización y dotación de equipos, servicios, promoción y capacitación.

 

El proyecto pretende que el financiamiento sea mediante un esquema de participación tripartita, en el que el gobierno federal, las provincias y la sociedad sumen aportes. Las universidades y otras instituciones de educación superior constituyen una de las bases sólidas de la red al colaborar en la capacitación, al estimular la formación de líderes académicos e integrar sus estudiantes a los proyectos de servicio social que impulsa esta red. De todos modos, el gobierno cuenta con el aporte de un préstamo del BID y otros del Banco Mundial para avanzar en el proyecto

 

Los cálculos en este emprendimiento hablan de que un esquema general de infraestructura mínima, compuesta por un televisor, una videocasetera y de 5 a 10 PC, presupone un costo de 17.000 dólares. El 70% de esa inversión la hará el gobierno Nacional, el 20% la provincia o municipio y el 10% restante la escuela. La escuela también se hace cargo de los costos de la conexión telefónica, el espacio para montar el laboratorio y el mobiliario.

 

BRASIL.

En Brasil consideran que la efectividad y continuidad de Proinfo dependerá de la disponibilidad de recursos financieros. La inversión en el bienio 1997-1998 se calculó en alrededor de 300 millones de dólares para capacitación, soporte técnico, comprar los equipos, adaptar las instalaciones, unir las escuelas y crear dos NTE. Esa inversión la hizo de manera conjunta el Ministerio de Educación con recursos propios y préstamos, las provincias aportaron un 20%, los municipios y la población el porcentaje restante.

 

ARGENTINA.

En el caso de RedEs, para poder llevar a cabo una tarea masiva durante este primer año, se han realizado acuerdos con las compañías prestatarias del servicio de telefonía básico para que subsidien la mayor parte de los costos de comunicaciones y así poder llegar a una gran cantidad de establecimientos en todo el país sin la necesidad de realizar una inversión inicial en el desarrollo de redes de datos.

 

Además, durante 1999 las escuelas se beneficiarán con el cargo de instalación de la línea telefónica, el abono equiparado al de una línea de casa de familia y se brindará el equivalente a dos horas diarias de pulsos telefónicos gratuitos y se bonifica el costo de inscripción y uso de la red de datos. Para asegurar la disponibilidad del recurso se definió que la utilización de la línea telefónica instalada para RedEs será de uso exclusivo para este fin.

 

Como criterio de éxito a largo plazo, se espera promover la sustentabilidad propia de la red, siguiendo los lineamientos de descentralización de la reforma educativa. Si bien esto introducirá un costo administrativo algo más alto a los organismos o instituciones que se hagan cargo de dicha administración, a su vez les permitirá un control más cercano de los servicios que se brindan, dándoles la posibilidad de una más flexible administración de los mismos para sus propios objetivos.

 

La obtención de créditos y el aporte del sector privado también cumplen en este proyecto un rol preponderante para su desarrollo.

 

 

Las redes educativas: modelos y comparaciones

 

El análisis de este estudio sugiere que las cuatro naciones, Argentina, Chile, Brasil y México, advirtieron en el momento adecuado, la necesidad de implementar una cambio en sus sistemas educativos, una modernización en el proceso de enseñanza-aprendizaje al incorporar las Tecnologías de la Información y Comunicacón (TICs) a través de políticas de alcance nacional.

 

En todos los casos, los proyectos surgieron a partir de la implementación de una política de estado. Esto marca una diferencia por ejemplo con Estados Unidos donde es decisión de cada Estado de que manera aplicar las TICs, en qué momento iniciar los programas y de que manera ejecutarlos.  

 

Consideran que las TICs son una de las vías para elevar la calidad educativa y homogeneizar el sistema en sus países. Sin embargo, dado que dentro de un mismo país se encuentran comunidades con diferencias sustanciales, generadas en gran medida por las características de la región que habite y diferencias sociales más o menos acentuadas, en los cuatro casos la aplicación de las TICs está descentralizada.

 

Red Escolar, de México, descentraliza los aspectos curriculares y administrativos, y fomenta a sus estados para que generen programas de informática educativa. La Secretaría de Educación Pública sólo indicó ciertas pautas que la red no puede obviar como la promoción de la lecto-escritura y el dominio numérico, incitar a la investigación en equipos de trabajo y familiarizar a los alumnos con la búsqueda de fuentes de información.

 

Lo mismo sucede en Brasil, cada provincia puede adaptar el programa a sus características, pero las autoridades nacionales son las responsables pedagógicas.

 

El componente de capacitación del personal docente es sin dudas uno de los items donde este país invirtió gran cantidad de recursos.

Esta cuestión es problemática y crucial para todos los proyectos, tanto por el inmenso caudal de personas que deben ser calificadas para un uso pedagógico de las TICs como por los altísimos costos que implica. La cuestión de la disponibilidad horaria para poder separar a los docentes de sus  actividades habituales también es una cuestión dificultosa. Chile y México han implementado a través de acuerdos con las universidades un esquema que puede equilibrar la descentralización en la ejecución de estos programas con sistemas de concursos que tienden a garantizar la idoneidad de los mismos.

 

Argentina y Brasil tienden a tener esquemas más centralizados, más allá de que se instrumenten sistemas de participación en la ejecución de los estados,   provincias o alguna entidad política menor. En estos últimos casos la formación de multiplicadores tiende a ser la modalidad que se implementa, este sistema carece a veces de las instancias de control de la calidad de la capacitación que efectivamente se da, pero es la más económica.

 

Respecto del financiamiento de los programas, resulta especialmente problemático por las dimensiones mismas de los cuatro proyectos. Son muchas las escuelas demandantes del servicio y sus  características son tan disímiles que resulta más costoso lograr, en el plano informático,  igualdad a nivel nacional.

 

Por otra parte, es necesario tener en cuenta también que, como estos programas  coordinan capacitación, equipamiento y conectividad para planes nacionales, y tienden a una prestación universal en los servicios, las ingeniería a desarrollar son muy complicada.

 

Cuando se termina de ejecutar en sus primeras etapas, los usos tecnológicos y nuevos recursos obligan a una redefinición de elementos del proyecto y de sus objetivos y necesidades. Por lo tanto, disponer permanentemente de capital se convierte en una de las prioridades.

 

Aunque son los Estados los que fomentan la creación de las redes informáticas y su aplicación en el proceso de enseñanza-aprendizaje, estos no pueden afrontar la totalidad de la inversión para su instalación, por lo tanto, la financiación surge de diferentes fuentes.

 

En el caso de Chile, el sector privado cumple un papel esencial, principalmente para afrontar la compra y renovación del hardware, considerado el componente más caro de cualquiera de los proyectos. Las escuelas también se comprometen con Enlaces asumiendo los costos de conexión de la institución a Internet.

 

En México y en Brasil hay una participación tripartita para financiar los proyectos, el gobierno federal, los gobiernos provinciales y la sociedad colaboran en el desarrollo y mantenimiento de la red. En ambos casos, las naciones recibieron préstamos otorgados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial.

Las instituciones de educación superior mexicanas, como las universidades, también participan del proyecto aportando la capacitación.

 

Para poner en marcha el proyecto argentino Red de Escuelas, las autoridades nacionales firmaron acuerdos con las compañías telefónicas para que subsidien la mayor parte de los costos de conexión y así poder llegar rápidamente a una gran cantidad de establecimientos sin tener que invertir en un backbone propio.

 

Además, las escuelas que no tienen línea telefónica la obtendrán sin ningún costo, todas las instituciones conectadas pagarán un abono más económico, de tipo familiar y tendrán dos horas diarias de pulsos telefónicos gratuitos para usar Internet. Si bien este resultó de gran ayuda para comenzar a hacer operativo el proyecto, el objetivo de las autoridades es promover la sustentabilidad propia de la red siguiendo los lineamientos de descentralización del sistema educativo argentino.

 

Si bien la Argentina y Chile optaron por realizar una periódica evaluación para corroborar si se van cumpliendo o no los objetivos planteados, una verdadera evaluación de los resultados efectivos de estos proyectos recién se podrá tener en un mediano plazo, claro que ese tiempo variará según el grado de complejidad de cada programa y la diversidad de situaciones de cada país.

 

 

COLORARIO

 

  • Estos proyectos poseen una importancia trascendente en lo referido a políticas de educación en América latina. Deben constituirse en un área a ser promovida para el desarrollo de software educativo y la generación de contenidos.

 

  • Es necesario solicitar a los organismos internacionales de financiamiento la apertura de líneas de crédito adecuadas para el diseño y la implementación de redes escolares, y de la ingeniería institucional y financiera necesarias para garantizar su sutentabilidad.

 

  • Los programas de capacitación docente a gran escala constituyen, como hemos visto, uno de los programas básicos  y debe ser objeto de nuevas iniciativas y estudios para suscitar soluciones efectivas a este problema.

 

  • Desde el punto de vista técnico, este tipo de proyectos son demandantes de diseños específicos en ingeniería de redes y de programas de actualización tecnológica con una permanente evaluación y experimentación de nuevos recursos tecnológicos que aparecen día a día.

 

La cooperación entre naciones y la comunicación entre los proyectos existentes en diferentes niveles de integración son un primer paso para el logro de los objetivos que venimos enunciando.

 

Conclusión

El desarrollo y perfeccionamiento de la tecnología es un proceso extraordinariamente dinámico y expansivo que rápidamente envuelve y modifica las costumbres de la sociedad en su conjunto. Las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) no son la excepción y su nivel de perfeccionamiento exige cambios en distintas áreas, fundamentalmente en la educación.

Como hemos visto en el estudio, la necesidad imperiosa de incorporar las TICs ya fueron asimiladas por las autoridades nacionales responsables del área educativa tanto de la Argentina como de Brasil, Chile y México y ahora trabajan en lograr su incorporación al proceso de enseñanza-aprendizaje. La vía que han encontrado para ello es aplicar políticas de Estado de alcance nacional que también suponen proyectos de dimensiones extraordinarias dentro de las políticas de educación.

Si bien sólo podemos decir que los proyectos comentados se encuentran en una etapa incipiente de desarrollo, la importancia de Tecnologías de la Información y la

Comunicación para el proceso de enseñanza-aprendizaje debería suponer la creación y aplicación, desde los ministerios de Educación, de políticas educativas prioritarias para obtener resultados favorables en la continua búsqueda de homogeneidad en el sistema educativo, igualdad de oportunidades y mejoramiento del nivel académico.

 

La incorporación de las TIC’s generó cambios curriculares.

A pesar de que las TICs se aplican desde hace mucho tiempo en algunos países,

en ningún caso se formuló un modelo pedagógico acorde a los adelantos tecnológicos aplicados a la educación, sin embargo, esas modificaciones se dieron de hecho. Cada uno de los países que suman nuevas herramientas de trabajo al ámbito de enseñanza aprendizaje, deberá ser consciente de agiornar sus modelos pedagógicos.

La introducción de computadoras interconectadas en red en el ámbito de la escuelas abre una suma de posibilidades que son dignas de analizar.

Las TICs como recurso didáctico propone, en forma inmediata, una redefinición en la consideración de los mismos: la extraordinaria disponibilidad de insumos de información y de programas específicos de uso en la educación plantea nuevos desafíos al modelo pedagógico en su totalidad. Esta problemática viene siendo tratada con cautela por los especialistas en educación.

Desde el momento que se planifica introducir computadoras en los ámbitos de estudio es necesario pensar en un cambio de fondo, una respuesta que tiene que ver con modificar desde los principios hasta la metodología aplicada al proceso de enseñanza-aprendizaje. Y no sólo se trata de introducir nuevas formas de producir información sino que tienden a constituirse en una nueva manera de enseñar. Nuestra problemática se plantea en cuanto a cómo la incipiente introducción de recursos didácticos puede tender a modificar un paradigma pedagógico.  Es en este sentido, que cabe entender a las TICs sólo como una herramienta de cambio del sistema educativo, ellas no son un fin en si mismo y deben ser evaluadas en función de lo que reportan al mejoramiento de la educación y no por indicadores relacionados con equipamiento, conexiones, recursos multimediales, etc.

 

 

 

Las TIC´s como motor del perfeccionamiento permanente del docente y del intercambio académico.

 

Uno de los problemas básicos que plantea este tipo de política es el de los esquemas de capacitación, debido a la extensión de los programas nacionales estos requieren presupuestos extraordinarios. Por su parte la dinámica de los avances en tecnología hacen que la capacitación en el uso de determinadas herramientas resulte arduo, costoso y difíciles de evaluar. Lo que está claro es que, más allá de esquemas que utilizan el sistema de docentes multiplicadores, de una economía y eficacia difíciles de equiparar, quedan por definir muchas cuestiones de fondo. ¿La capacitación está dirigida al aprendizaje del docente?, ¿a la capacitación de los mismos para que ellos enseñen el uso de esas herramientas? ¿Se capacita en el uso de los recursos para facilitar el desempeño de las funciones básicas en el espacio escolar, simplemente? Esto hace necesario planificar la integración de los problemas de los cambios a nivel de los nuevos roles que los desarrollos tecnológicos permiten crear. Del mismo modo que aquellos referidos a la capacitación básica y la recalificación permanente

Se debe poner a los docentes en condiciones de entrar en programas que les otorguen nuevas formas de plantear el trabajo en el aula, más allá de la reformulación que ese propio espacio está sufriendo. El docente debe aprender de qué manera utilizar la red para enseñar y aprenderá también de qué modo aprovecharla para adoptar nuevos conocimientos. Posiblemente, el ingreso de las TICs modifique el rol del docente como eje principal en la divulgación de conocimiento. Este deberá entonces empezar a ocupar otros roles en el espacio de un proceso que redefine sus funciones.

De acuerdo a lo visto en relación a los programas en concreto se puede entender que se está en una primera generación de cursos de capacitación, en donde los medios y las tecnologías no pasan de un nivel que cumple con familiarizar a los docentes con esto medios sin poder establecer objetivos de más largo alcance hasta el momento.

Podría afirmarse entonces que aunque ya se este trabajando en la capacitación y formación de maestros y profesores, los cambios de actitud e implementación de TICs recién se verán en la próxima generación de docentes.

La capacitación debe ser descentralizada, masiva, permanente y de calidad y rigurosidad profesional.

Cuando las TICs estén totalmente incorporadas al proceso de enseñanza-aprendizaje terminarán de definirse los nuevos roles de sus integrantes, los docentes serán más orientadores y los alumnos asumirán un papel más activo, de promoción y ejecución de actividades.

 

 

Las redes serán un instrumento para homogeneizar la educación nacional y equiparar las posibilidades de estudio y acceso a la información.

 

Todos los planes de unión de entidades educativas a través de redes informáticas se proyectan con un alcance nacional. De este modo se logrará acercar a las comunidades educativas de los distintos lugares de un país.

En general, por la diferencia de situaciones geográficas y de recursos en las escuelas, las soluciones tecnológicas de conectividad son múltiples y variadas.

Cada una de ellas tiene sus particularidades, dadas en principio por las características del lugar de residencia (ya seas geográficas, culturales, económicas, políticas, etc.) y se incorporará a la red con ellas. La interacción les permitirá conocerse, intercambiar desde conocimientos hasta experiencias pero también ayudará a globalizar algunos aspectos, principalmente los que tienen que ver con la educación. Participar de un mismo sistema educativo y estar unidos a través de una red que de manera simultánea les da a todos las mismas posibilidades de desarrollo los iguala en cuanto a las oportunidades de crecimiento. Todos accederán a la información y luego dependerá de cada uno de qué manera capitalizarla.

La existencia de la computadora e Internet en las escuelas representan un cambio.

Por ahora, las redes y la computación tienen un perfil difuso dentro de los esquemas curriculares. El avance de las TICs en la educación se concretará en forma efectiva justamente cuando dejen de ser una referencia curricular para incorporarse en forma efectiva a las más diversas actividades dentro de la escuela y sean ellas mismas promotoras de nuevas actividades, nuevos espacios temáticos, novedosas formas de distribución del tiempo y puedan aportar a este proceso todo aquello que las caracterice

En general los pasos que se dan durante la incorporación de las TICs en la escuela son: el armado de un laboratorio informático, luego su incorporación en la  biblioteca de la escuela sumando herramientas multimediales, hipermediales y por ultimo se incorpora en las aulas. Claro que en ninguno de los casos se logra sustituyendo al libro sino integrándolo en el proceso de aprendizaje.

 

Las redes facilitaran el establecimiento de políticas educativas regionales

Si nos circunscribimos a la Argentina y sus países vecinos, observamos que todos están desarrollando o proyectando la unión de los establecimientos educativos a través de una red informática.

Ante esta situación se deben establecer políticas que tiendan a la cooperación e integración efectivas, en el marco de acuerdos regionales de diverso alcance. En este sentido son significativas las propuestas de La Segunda Cumbre de la Américas, la que incluyó en su línea de trabajo 8. La integración de las TICs en el proceso educativo como uno de los objetivos básicos en al cooperación. Se puede entender que en forma gradual se instrumenten iniciativas que vayan desde la cooperación técnica en el diseño y gestión de programas hasta la interconexión y el trabajo en la producción de software educativo y de contenidos comunes a la región

Además, si fue posible conformar un bloque económico como el Mercosur es posible avanzar en estas formas de integración. Como ya apuntamos en vista de las grandes inversiones que estos programas requieren, la cooperación entre naciones se hace necesario: en el incentivo a la aparición de industrias regionales que aporten sus insumos, de la necesidad que el carácter compensatorio de estas políticas surta su efecto, en la investigación sobre la evolución del modelo pedagógico y de los recursos técnicos. Esta posibilidad no habría que pensarla a muy largo plazo, especialmente cuando vemos que el desarrollo tecnológico no para, evoluciona día a día.

Claro que existen algunos puntos a homogeneizar, por ejemplo el rol de los Estados en las redes. Mientras que en Chile se lleva a cabo una transferencia de bienes y servicios, el resto de los programas, por tener planes de implementación de más largo alcance, proponen en su formulación compromisos de apoyo y financiamiento en plazos no determinados; asumen su responsabilidad en el sostén del programa aunque puedan solicitar apoyo de entidades cooperadoras de las escuelas públicas, como en México.

La Argentina presenta en este sentido el mayor grado de ductilidad en cuanto a las formas. La responsabilidad del Estado es básica y sostenida pero integra a los programas de asistencia permanente para apoyo de escuelas carenciadas en el proyecto y contempla la posibilidad de ampliación y mejora de los servicios prestados por parte de fondos que puedan adoptar las propias escuelas.

 

El contenido de las redes, un tema aún por resolver

Es cierto que se notan falencias en cuanto a la proyección o planificación de programas para la producción de contenidos en las redes escolares y no existe, por ahora, una industria consolidada para la producción de software educativo que satisfaga las dimensiones y la demanda de estos proyectos en todos sus niveles. Este es uno de los problemas cruciales a resolver. México tiene una tradición y una experiencia que viene

desde la producción de videos y programas para sus canales de TV educativa y el programa Mariposa Monarca.

La Argentina viene llevando a cabo las Olimpíadas Argentinas Internet que constituyen iniciativas incipientes pero que marcan una tendencia en cuanto a la creación de incentivos en el desarrollo de contenidos para la red.

La evaluación constante y el almacenamiento de información, las claves para el desarrollo de las redes escolares.

El seguimiento constante de los programas de redes informáticas educativas debe ser un instrumento para la permanente evaluación del impacto de estos programas en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Reconocer los efectos de este proceso de incorporación de nuevos recursos pedagógicos servirá para la corrección y formulación de los programas que vinculan a las TICs con la educación.

 

Inversiones

Por las dimensiones de estos proyectos la programación y gestión de sus presupuestos requieren de formulas para su planeamiento sumamente complejas. Los proyectos de alcance nacional para el equipamiento de escuelas y la constitución de una red no pueden ser planificados en muchos de los países de la región en plazos menores de cinco a diez años. A la vez, la renovación de equipamiento y la escalabilidad de los enlaces de la red suelen caducar en plazos mucho menores; esto quiere decir que cuando no se ha podido terminar de ejecutar el programa en sus primeras etapas, ya se deben implementar acciones para su actualización en sus tramos ya ejecutados.

Por esto, el cálculo de ejecución de presupuesto es un tema a analizar en profundidad con los organismos de financiamiento, tanto nacionales como internacionales  y es de vital importancia generar en la región una demanda concreta para la apertura de líneas de crédito que contemplen esta suma de situaciones.

La mayoría de los programas que asocian las TICs a la educación son programas destinados a la implantación de prototipos en un tamaño sumamente pequeño, involucrando a una cantidad mínima de escuelas y están muy lejos de satisfacer las necesidades financieras de programas como los que analizamos anteriormente.

Bibliografía
[1] Anthony Giddenns, La Estructura Social Moderna. Ed. Alianza. Madrid. 1983.
[2] Ralph Dharendorf. El Conflicto Social Moderno, Ed. Península. Madrid. 1989.
[3] Eric Hobbsbaun, Escritos sobre la Modernidad. Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires 1988
Tipo de recurso
Artículo